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¿Tu felicidad o la mía?

Luis Alfredo Farache, Luis Alfredo Farache Benacerraf
¿Tu felicidad o la mía?

Es alentador ver cómo un artista está tan contento por proyectar y abrazar la debilidad humana, y usar el cine como un campo de juegos donde la fantasía expresa los impulsos más destructivos del ser humano. Es el caso del polémico Carlos Reygadas (1971, Ciudad de México), que se puso como tarea retratar en Nuestro tiempo (Our Time) la crisis de una pareja que vive en una finca entre caballos y toros de lidia. Lo hace a través de una historia muy íntima sobre la ternura de la vanidad, interesada principalmente en el lenguaje corporal sutil y los matices oscuros.

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Reygadas es conocido por ser una especie de entomólogo que observa con cuidado la conducta de los seres humanos, afirmándose como un “cineasta autor”, guionista y realizador de sus películas, preocupado por transmitir su pasión por el cine concebido esencialmente como una emoción artística y en Nuestro tiempo (2018) le da un tratamiento visual y sonoro que le permite transmitir su más íntima emoción en esa oposición entre la naturaleza, la sociedad y los seres humanos que la pueblan

Los protagonistas del filme son el mismo cineasta mexicano, sus dos hijos, su esposa en la vida real, Natalia López, y el actor estadounidense Phil Burgers. La historia va así: Juan (Reygadas) es un poeta y ganadero de toros bravos que vive con sus hijos en contacto con la naturaleza y se muestra incapaz de ser fiel a sus convicciones cuando su mujer se enamora de un amigo domador de caballos. Esther, la madre de sus hijos, se ocupa de todo el trabajo físico de supervisar ganado

Así Reygadas, acostumbrado al riesgo, se lanza a algo más arriesgado aún: la historia sobre esta pareja a partir de una pregunta que muchos se han planteado: ¿admitiría la felicidad de mi pareja si afecta negativamente a la mía? Ellos son una pareja abierta, pero se verán trastocados cuando ella encuentra amor en otro hombre, una situación que desata una tormenta emocional, del reproche a la compasión, de la pasión a la posible reconciliación, y que Reygadas filma con una honestidad auténtica. “Uno de los rasgos definitorios del ser humano es la contradicción. Somos contradictorios y en las parejas esta cuestión se amplifica exponencialmente. Las relaciones de pareja son un campo muy fértil para mostrar la contradicción entre lo que queremos y deseamos y lo que esperamos del otro, espacios donde proyectamos nuestro propio egoísmo. Por este motivo, la pareja y sus problemas suelen ser el tema principal de mis películas”, dijo Reygadas en sensacine.com .  

Se podría pensar que Nuestro tiempo es un autorretrato del cineasta, pero él ha insistido en que no. “La gente asume que lo que sucede en Nuestro tiempo es mi vida y que lo que estamos viendo es real. De hecho, hay gente incluso que me ha dicho que la película es una terapia de pareja pública o que el rancho de la película ¡es mi casa! Mis películas son lo contrario a la autoficción y mi trabajo con mi familia, que es lo que tengo a mano, tiene que ver más con rechazar un proceso industrial del cine. También rechazo de manera decidida todo lo que tiene que ver con el tema del método, con eso de meterte en el personaje. Obviamente, todo lo que escribo de alguna manera es autobiográfico, aunque no de ese tipo de autobiografía. Para hacer fantasía necesitas de la realidad, del mismo modo que para ser periodista es necesaria la imaginación. Siento decepcionarlos, pero el rodaje con mi familia fue estupendo y nos partimos de risa”

En teoría, Juan está de acuerdo con esto: el diálogo implica que él y Esther habían acordado previamente abrir su matrimonio, sexualmente, si no de manera romántica. En la práctica, sin embargo, la situación lo vuelve totalmente loco, hasta el punto en que comienza a observarlos secretamente mientras se “atornillan”. No ser posesivo no es algo en lo que sobresale

Desde el inicio del filme Reygadas establece los roles que jugarán sus protagonistas. La manera en que el deseo no se corresponde y la imposición termina por convertirse en veneno puro para su relación. El fracaso, para el autor, es inherente a la experiencia humana, sobre todo cuando aquel que lo padece es quien se ha encargado de inducirlo. 

Filmada en el estado central de Tlaxcala, la sexta película de Reygadas le valió el reconocimiento de la crítica en la  edición del Festival de Venecia de 2018. “A algunos les gustará la película, otros la odiarán, unos pensarán que es una provocación gratuita (…). Con eso basta”, ha dicho el director. (A. C. J.)