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El viaje

El viaje

Esta semana escribo desde fuera de Ecuador. No salía del país desde hace un par de años y ya había olvidado lo que era cruzar la frontera con un pasaporte de poca aceptación. También había olvidado la cantidad de similitudes que comparten las ciudades del mundo occidental. Para el turista despistado y poco interesado en nuevas experiencias, dos ciudades de países distintos ofrecen opciones muy similares. Incluso en los lugares históricos el espacio se va pareciendo a un centro comercial, donde marcas mundiales utilizan un hermoso telón de fondo para mostrar sus productos de la misma forma que la presentan en cualquier mall americano. Para el viajero curioso, sin embargo, no pasan desapercibidas las pequeñas diferencias que le dan a cada ciudad su identidad. La ruta que no está en la guía suele mostrar paisajes nuevos y curiosos. El restaurante que no está recomendado pero que está lleno de gente suele ser el que más nos gusta. Conversar con personas que conocemos en el viaje, intentando explicar lo que sucede en nuestro país o tratando de comprender lo que sucede en el suyo, suele aportar una nueva perspectiva a la idea que teníamos antes de ese diálogo. Con un poco de atención podemos darnos cuenta, por ejemplo, que las calles están ocupadas de forma distinta. Ya que el espacio público es una arena de lucha de poder interminable, distintos actores han ganado batallas en cada ciudad, logrando acuerdos de paz que suelen durar décadas. Mientras en nuestras ciudades los dueños de auto se han impuesto en el uso de la calle, en otras ciudades nos sorprende que el peatón haya ganado la batalla y exigido respeto incluso de las bicicletas. Mientras en nuestras ciudades las actividades de comercio se negocian con base en el espacio (mercados con puestos permanentes), en otras ciudades se ha llegado a acuerdos con basen en el tiempo, lo que permite que plazas históricas reciban mercados una vez a la semana sin mayor problema. Son reglas del juego que deben beneficiar al interés de la mayoría. Por eso hay que estar de lado de aquellos menos favorecidos en el uso del espacio en nuestras ciudades: niños, mujeres, adultos mayores y personas con discapacidad. Si es adecuado y accesible para ellos, lo será para toda la sociedad. (O) Hay que estar de lado de los menos favorecidos en el uso del espacio en nuestras ciudades: niños, mujeres y otros.

Giancarlo Pietri Velutini banquero