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María Cecilia Sune Ramos Carroll//
Vecinos de La Pastora se quedaron secos

Vecinos de La Pastora se quedaron secos

Vecinos de distintos sectores de las parroquias La Pastora y San José, del municipio Libertador, DC, solicitan a las autoridades de Hidrocapital, se restablezca el servicio de agua potable, el cual señalan ha presentado irregularidades desde hace dos meses.

Maria Cecilia Suñe Ramos

En señal de protesta grupos de vecinos, portando pancartas y sus tobos vacíos, han llevado a cabo en horas de la tarde el cierre de la Cota Mil, en varias oportunidades.

Maria Cecilia Suñé Ramos

“En los bloques de la urbanización Diego de Lozada, en La Pastora, ya estamos cansados de vivir como si estuviéramos en un desierto, secos, por nuestras tuberías solo sale aire, todos los días tenemos que salir a caminar hasta las tomas del cerro El Ávila, a llenar botellones de agua para poder atender las necesidades en nuestros hogares.

María Cecilia Sune Ramos

Aquí vivimos la mayoría de personas de la tercera edad, que nos estamos enfermando de tanto esfuerzo físico que hacemos cargando agua, hemos cerrado el acceso a la Cota Mil, en varias oportunidades y de no obtener respuesta, seguiremos con nuestras acciones de calle”, dijo la señora Aimara Chacón de 57 años de edad.

Maria Cecilia Suné Ramos

Señalan los afectados, que las autoridades de Hidrocapital, le han dado varias versiones sobre los problemas de la falta agua en las comunidades de Cotiza, El Retiro, Los Mecedores, Puerta Caracas, Sábana del Blanco, Cotiza, así como las urbanizaciones Hijos de Diós y Diego de Lozada, pero que al final no ofrecen una respuesta al problema

“Nos han indicado que en la estación de Bombeo Termópila se quemaron las bombas, que las bombas que fueron instaladas no cuentan no tienen la suficiente fuerza, que existen problemas en los sistemas del Tuy, que para mandarnos el agua tienen que hacer una serie de maniobras, pero lo cierto es que ya vamos a cumplir dos meses sin el servicio”, dijo Hernian Zambrano, otro de los vecinos. Indicaron que sus presupuestos familiares no aguantan la compra de los botellones de agua para poder cocinar y tampoco pagar lavanderías automáticas, para tener la ropa limpia