Política

Impulsan ley para protección de derechos colectivos indígenas

Poner la ética en el centro Con el encuentro Original, dijo Frausto Guerrero, “estamos tratando de contar una nueva historia, de poner la ética en el centro de una práctica tan importante como es la vestimenta. Es un movimiento cultural que no proviene más que del trabajo creativo, no del atropello o del robo”

A un par de semanas de la puesta en marcha de la etapa presencial del proyecto Original (del 18 al 21 de noviembre), una iniciativa organizada por la Secretaría de Cultura federal para generar vinculación entre maestras y maestros artesanos textiles con empresas, marcas de ropa, diseñadores y el ecosistema de la moda en general, este fin de semana, en el Complejo Cultural Los Pinos , la titular de la dependencia, Alejandra Frausto Guerrero , y la subsecretaria de Desarrollo Cultural , Marina Núñez Bespalova , acompañadas por artesanos, encabezaron una reunión con diseñadores, empresarios, mecenas, representantes de publicaciones y medios especializados en moda y estilo de vida para invitarlos a involucrarse en Original.

Entre los presentes en la reunión estuvieron la directora de Fomento Cultural Banamex , Cándida Fernández de Calderón ; el diseñador Kris Goyri , la chef Gabriela Cámara , la escritora Guadalupe Loaeza , el directivo de la marca Saks Fifth Avenue en México, Édgar Smolensky Kirchner , también miembro del Consejo de Administración de varias firmas del empresario Carlos Slim Helú , y el empresario hotelero y mecenas Rafael Micha Mizrahi , por nombrar algunos.

La iniciativa, les explicó la subsecretaria de Desarrollo Cultural, surge a raíz de las distintas manifestaciones de plagio y apropiación que se han dado en los últimos años en contra de marcas de ropa internacionales “a las que respondimos de manera institucional”.

Poner la ética en el centro Con el encuentro Original, dijo Frausto Guerrero, “estamos tratando de contar una nueva historia, de poner la ética en el centro de una práctica tan importante como es la vestimenta. Es un movimiento cultural que no proviene más que del trabajo creativo, no del atropello o del robo”.

Núñez Bespalova complementó: “estamos hablando de derechos de cocreación, de propiedad intelectual y de buenas reglas para la colaboración. Para que nosotros conozcamos estas tradiciones, las entendamos y las podamos defender, necesitamos visibilizar a las comunidades, a las maestras y los maestros”.

Por ello, adelantó la subsecretaria, durante Original se abrirá un foro de conversación con mesas de reflexión y cuatro conferencias magistrales con “varios temas muy delicados”, como, dijo, la resistencia de las comunidades, que acciones han tomado ellas ante el problema del plagio; sobre los derechos colectivos en términos legales y acerca de las dificultades de comercialización comunitaria, entre otros.

Una ley que acompañe Durante esta reunión, El Economista consultó a las funcionarias si se trabaja en un proyecto legislativo que acompañe y formalice en la ley la intención de Original y defina los derechos colectivos de las comunidades.

La titular de Cultura confirmó que hay trabajos “bastante avanzados” en el legislativo para el impulso de una ley que reconozca y proteja los derechos colectivos.

“No es fácil en el lenguaje entre abogados que la titularidad de un derecho sea una comunidad y no una persona. Los derechos autorales son unipersonales y aquí estamos hablando de identidades comunales”, indicó la funcionaria. No obstante, dijo: “a nosotros nos interesaba empezar antes (de la reglamentación de la ley) a poner en práctica una ética distinta”.

Este diario comprobó que un dictamen con esta intención se votó en la cámara alta durante la legislatura pasada y se envió a San Lázaro. En abril pasado la cámara revisora devolvió una minuta al Senado con modificaciones y adiciones. En dicha minuta se propone que en lugar de una ley general sea la Ley Federal de Protección del Patrimonio Cultural de los Pueblos y Comunidades Indígenas y Afromexicanas . Esta se encuentra pendiente para su discusión en comisiones.

Adicionalmente, Frausto Guerrero compartió a este diario que se ha creado un sistema interinstitucional para la salvaguarda y el fomento de los derechos colectivos en el que colaboran varias instituciones públicas, entre ellas las INPI, las secretarías de Relaciones Exteriores, Economía, del Trabajo y de Medio Ambiente.

¿Qué dice la propuesta de ley? La minuta con proyecto de decreto para la Ley Federal de Protección del Patrimonio Cultural de los Pueblos y Comunidades Indígenas y Afromexicanas, en calidad de pendiente y turnada en septiembre a las comisiones unidas de Cultura, Asuntos Indígenas y Estudios Legislativos en el Senado, reúne cinco títulos y 65 artículos. Tiene por fin, además de reconocer y garantizar el derecho de la propiedad intelectual colectiva de los pueblos y comunidades indígenas, establecer bases para que estos definan el uso de su patrimonio y, en su caso, su utilización por terceros.

Asimismo, instruye la conformación de un ” Registro Nacional del Patrimonio Cultural ” de los pueblos y comunidades, hace oficial la conformación de un Sistema de Protección del Patrimonio Cultural que, de aprobarse así, deberá ser interinstitucional y de la mano de las comunidades, y define términos como “copropietarios” y “derecho de la propiedad colectiva”. También nulifica contratos o acuerdos en torno al patrimonio colectivo celebrados por un integrante a título individual. Sujeta los derechos de las comunidades a las leyes Federal de Derecho de Autor, de Protección de Propiedad Industrial y del Código Civil.

Extractos de la minuta “Artículo 8. Todo el patrimonio cultural de los pueblos y comunidades indígenas y afromexicanas se entenderá reservado por el pueblo o comunidad que corresponda y estará prohibida su utilización y aprovechamiento, salvo que estos otorguen su consentimiento libre, previo e informado (…)”.

“Artículo 19. (…) tendrán el derecho de reclamar, en todo momento, la propiedad colectiva reconocida en esta ley, cuando terceros utilicen, aprovechen, comercialicen, exploten o se apropien indebidamente de los elementos de su patrimonio cultural, incluyendo reproducciones, copias, imitaciones, aun en grado de confusión (…)”.