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Múltiplos de Efraín Amador

Como también han conquistado por años a los asistentes de los festivales internacionales de poesía de La Habana, eso lo tuvo muy en cuenta Alex Pausides, presidente del evento, al convocar el homenaje a un ser humano que en la vocación de servir, que le viene de la prédica martiana, ha hallado una razón de ser

Efraín Amador es uno y muchos a la vez. No es casual que el músico, en su 75 cumpleaños, haya sido homenajeado esta semana en la sede de la Uneac por colegas y poetas, discípulos, amigos y admiradores. Porque Efraín se multiplica en el aula, el trabajo académico, la familia, la composición, la sala de conciertos, la promoción y la inserción en la trama de la cultura comunitaria.

Solamente por haber levantado el edificio de la Escuela Cubana del Tres y el Laúd merece un monumento. Treseros y laudistas forman parte de nuestra más entrañable tradición sonora, en campos y ciudades, en guateques y trovadas. ¿Mas cómo sistematizar pedagógicamente esa herencia, cómo transformar la empiria en método? ¿Cómo fomentar, incluso, la lutería para que haya tres y laúdes al alcance de los intérpretes? A ello ha dedicado buena parte de su vida este guajiro de Chambas, a formar maestros y talentos, inspirado en lo que bebió de fuentes originales y portadores naturales, pareo también del rigor que aprendió al formarse él mismo como guitarrista bajo la tutela del gran Isaac Nicola.

Efraín es él y su familia: Doris Oropesa, pianista, mitad complementaria en toda aventura pedagógica y artística, y sus hijas Ariadna y Amanecer, egresadas de la Universidad de las Artes y maestras como sus padres. El dúo Amanecer se convirtió en un trío y constituye referencia entre las agrupaciones de cámara cubanas de nuestra época, en la que rompen los compartimientos estancos entre la música popular y la de concierto, y entre las audiencias habituales a las salas de concierto y los espacios donde conquistan a gente de barrio.

Como también han conquistado por años a los asistentes de los festivales internacionales de poesía de La Habana, eso lo tuvo muy en cuenta Alex Pausides, presidente del evento, al convocar el homenaje a un ser humano que en la vocación de servir, que le viene de la prédica martiana, ha hallado una razón de ser.