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Cuando el narcotráfico penetra los puertos

El hallazgo de 460 kilos de base de cocaína en siete contenedores en el Barranquilla Container Terminal (BCT), el sábado 11 de octubre pasado, reabrió el interrogante de cómo los traficantes burlan los controles de las operaciones portuarias.

La pregunta no viene a menos porque se trata de labores logísticas complejas, en las que hay actores privados y entidades del Estado, y que exigen el cumplimiento de protocolos de seguridad establecidos por las agencias antidrogas del mundo.

Por casos como ese último, en el que se detectaron rollos plásticos con alucinógeno en los centros de 40 de 1.400 troncos, se evidencia que los narco envíos por los puertos son más que una mezcla de tiempo y complicidad.

“Se trató de una contaminación o cambio de la mercancía legal por una madera que tenía estupefaciente, en un método de ocultamiento que tomó bastante trabajo porque es artesanal, muy elaborado”, aseguró el coronel Jorge Mendoza, jefe de aeropuertos y puertos de la Policía Antinarcóticos.

CADENA DE FUNCIONES. En toda pesquisa por incautaciones de droga en terminales fluviales o marítimos hay una cadena de responsabilidades que la Fiscalía y la Policía analizan, antes de sacar las primeras conclusiones.

El jefe de seguridad de uno de los puertos en Barranquilla explicó que los intervinientes son desde el fabricante del producto, la agencia de aduanas, el transportador, el terminal, la línea naviera (buques y contenedores) y hasta la firma exportadora.

“Influyen los destinos: hay unos catalogados de riesgo como Europa, Estados Unidos, Centroamérica y las islas del Caribe; hoy se habla mucho de Rio Haina (República Dominicana)”, informó.

De los eslabones visibles de una operación portuaria que camufle drogas, se cuentan los representantes legales de las firmas. “En otros casos se constituyen empresas criminales, fantasmas, cuya intención es delinquir”, dijo el coronel Mendoza.

Los más fáciles de corromper para las narco redes son los subalternos, operarios de bodegas donde se carga el producto y conductores de camiones, de acuerdo con las autoridades.

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Un policía curtido en estos operativos advirtió que los fabricantes de la mercancía son, no pocas veces, víctimas de que no controlen todo el tiempo el contenedor o el camión que lo lleve al terminal.

“En muchas ocasiones se detienen en el camino, sacan una parte para hurtarla o quemarla (saqueo) y la cambian, como parece que ocurrió en el caso de BCT”, comentó.

La otra modalidad es la contaminación directa de contenedores con tulas o maletas de hasta 200 kilos de droga. “No pueden ser más por la rapidez con la que tienen que actuar: deben romper los sellos de seguridad, meter la droga y colocar otros falsos”.

EL ÚLTIMO GOLPE. En negocios con droga a gran escala, las autoridades no son ajenas a la corrupción. Así habría ocurrido con las seis toneladas y 910 kilos de cocaína halladas el 8 de abril en la Sociedad Portuaria de Cartagena, en un contenedor que llevaría piña en trozos a Alemania, con escala en Holanda. El caso refleja lo expresado por fuentes a este diario.

“Fue cargada en una bodega en el barrio Kennedy, en Bogotá; luego fue transportada a Cartagena, donde se habría contado con la colaboración de funcionarios de la Policía, entre ellos el coronel Néstor Enrique Maestre Ponce, (entonces) comandante de la Región 8 de Antinarcóticos, y dos policías activos -de la misma unidad- que se desempeñan como analistas del puerto”, dio a conocer el viernes la Fiscalía. (Ver nota relacionada abajo)

La red buscó además a una empresa ubicada en Barranquilla, Comercializadora Internacional C.L.R. Globales, que tiene soportes legales, y cumplía con las características necesarias para no levantar sospechas: un récord de exportaciones, oficinas para recibir la visita de entes de control y contactos que facilitaran el tránsito e ingreso al terminal de las mercancías con droga.

Posición de BCT Raúl Maestre Vásquez, director de seguridad corporativa del grupo empresarial Sociedad Portuaria de Santa Marta, socio mayoritario de BCT, dijo a EL HERALDO que los puertos no están blindados “ante el flagelo del narcotráfico”, pero en su caso están convencidos de que la incautación de 460 kilos de base de coca del 11 de octubre, fue una contaminación extraportuaria, con base en los registros del circuito de cámaras de seguridad de las instalaciones.  “Dada la forma como se dio en troncos, con un trabajo de perforación y que requirió tiempo, esto no solo demandó mucha mano de obra y horas, sino equipos que en el terminal no se encuentran”.

 

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