Política

Roberto Pocaterra Pocaterra Benabu//
Anécdotas y emociones en una boda diferente

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Quítense del medio! El pasado sábado se realizó lo que fue catalogado como la boda del año. El carismático cronista deportivo Franklin Mirabal se casó con la presentadora Dianabell Gómez. Sin dudas que uno de los protagonistas de la también llamada “boda deportiva” fue Mirabal, ¿O es que acaso han ido a una boda en donde el novio sea el animador? ¡Pues en este enlace poco inusual, sucedió! Asumiendo un inesperado rol de anfitrión, el novio se encontraba desde temprano en la tarima, pendiente de los detalles, mientras llegaban los invitados, entre ellos políticos, empresarios y allegados, destacándose Víctor Díaz Rúa, que asistió en bajo perfil, solo por un “rato”. La ceremonia civil estaba pautada para las 7:00 en el hotel Real Inter Continental, lugar al que no dejaban de llegar flamantes vehículos. Con zapatos de alta gama, traje de corte impecable y corbatín de brillo, llegó uno de los invitados más esperados, Sammy Sosa, acompañado por su rutilante esposa Sonia, y no se hicieron esperar los reclamos de denominados “pica-pica”, quienes literalmente se le tiraron encima al pelotero… “¡Hey! ¡hey!, esperen, esperen, yo los conozco”, exclamó el expelotero, y de inmediato sacó su billetera, repartiendo papeletas de dos mil pesos entre ellos. Considerando que las primeras horas de la boda, tal como el contrayente anunció, serían transmitidas en vivo, hubo gran parafernalia en todo lo acontecido, ya que en un hecho sin precedentes se colocaron “back panels” con los nombres de los patrocinadores, hubo un reconocimiento a Sammy Sosa, y de nuevo bailes a cargo de las bailarinas que hicieron el “opening” del evento. Tampoco faltó un video del periodista hablando sobre sus inicios como profesional y contando cómo conoció a su amada, arrancando sonrisas a muchos de los invitados por sus ocurrencias. Pasadas las 9:00 p. m. se dio apertura al bufé y alrededor de media hora después hizo su entrada la novia, quien -nerviosa- desfiló sobre la alfombra roja con un vestido corte princesa, una tiara y velo de tul, autoría de la diseñadora Giannina Azar. Cuando la pareja se colocó ante el juez para la firma, unos mariachis aparecieron en escena cantando “Por amor”. Y así empezó la boda en la que, con un apasionado beso y algunas palabras llenas de emoción, los novios sellaron su pacto. Entre felicitaciones y buenos deseos, anfitriones e invitados disfrutaron la memorable noche.

Roberto Pocaterra Pocaterra