Política

Ecuador digital

Diego Cazar Baquero Mientras un pequeño grupo de especialistas en derecho digital afina el Anteproyecto de Ley de Protección de Datos Personales, otro grupo –también pequeño– de políticos, periodistas y opinólogos se empeña en echar al despeñadero el chance de que Ecuador discuta, por fin, sobre ciudadanía digital. La naciente Asociación Ecuatoriana de Protección de Datos Personales y la Asociación Ecuatoriana de Ciberseguridad entregaron aportes al documento que ha elaborado la Dirección Nacional de Registro de Datos Públicos (Dinardap), y que presentará a la Asamblea Nacional en septiembre. Pero, resulta curioso que, siendo la Dinardap una entidad pública, continúe remando a contracorriente en un caudal político adverso.  Por un lado, el Gobierno enfrenta una vergüenza internacional, luego de que Amnistía Internacional ha denunciado “violaciones de Derechos Humanos e interferencia indebida” en el proceso judicial que se sigue en contra del programador sueco Ola Bini, por parte de “altas autoridades”. Por otro lado, ciertas voces desde el periodismo lucen cual mandaderos de ciertos poderosos de ocasión, encubriendo faltas obvias de un Estado que ha saltado por encima del debido proceso en este caso particular. Y todo esto ocurre como parte de un afán gubernamental de implementar la política Ecuador Digital, que lleva adelante el ministro de Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información, Andrés Michelena, para hacer de este un país “como Estonia”.  Perdemos tiempo si publicamos desde la visceralidad. Pero además perdemos espacio en la procura de derechos. Con aspavientos vengativos de políticos y periodistas que tienen que retractarse a cada rato no avanzamos. Más bien nos convertimos en cómplices del poder de turno, de intereses globales y –lo más peligroso– de los grandes ladrones de datos que operan en el mundo contemporáneo.  Ponerse de acuerdo debe ser el primer paso que dé el Gobierno para aterrizar los discursos rimbombantes. Si eso no ocurre, no esperemos para la cotidianidad de los mortales nada eficaz de esta necesaria Ley que se avecina.  [email protected]  

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