Política

Haila, ¿preparen, apunten, fuego?

Hace pocos días una nueva ola de incomprensiones se agitó contra la artista cubana Haila María Mompié, a niveles que, preocupantemente, me hicieron recordar una época –como la actual– donde la confrontación y el lenguaje envenenado eran el pan de cada día de un sector del exilio cubano en Estados Unidos. Y aclaro que es una parte de esa comunidad, no toda, ya que sería un error imperdonable pensar que todos han abogado por el enfrentamiento cultural. Los que conocen la carrera musical de Haila saben que ha sido una cantante de no pocas críticas en Cuba, como todo artista, que puede ser objeto del escrutinio de público y prensa: pero eso precisamente aviva la diversidad de criterios y da muestras de la tenacidad de la cantante en crecerse y respetar opiniones ajenas, musicales o no, negativas o no.

Viene a mi mente la polémica desatada cuando surgió el calificativo de la Diva del pueblo, pero también recuerdo éxitos inusitados y la euforia de sus seguidores a lo largo de su carrera. La proyección musical de un artista es siempre debatible, y en su caso particular ha tenido una actitud comedida ante las adversidades propias del camino escogido, optando por el análisis junto a su equipo de trabajo más cercano ante las opiniones que en torno a ella se han generado. Recuerdo en 2001, cuando llega a mis manos un fonograma de la disquera cubana Bis Music de la entonces joven cantante, y que fuera producido por Issac Delgado. Sería aquel un homenaje musical a Celia Cruz, antecedido por la experiencia de Issac al compartir con ella escenario, e inclusive brindarle su orquesta en varios conciertos, lo cual se concretó, como se dijo en su momento. Por esa razón le cede Celia a Issac las partituras originales y su permiso para tocar algunos temas, lo que se tradujo en que, por dondequiera que giró el cantante dentro y fuera de Cuba, se pudieran escuchar en su propia voz varios temas popularizados por Celia. Con ese antecedente –y otros– llegó la oportunidad de que una joven sonera cubana, de la mano del reconocido Issac Delgado, mostrara su pulso musical e hicieran juntos un disco homenaje que pasó a la historia de la discografía cubana.

Reseño esta anécdota para visibilizar un hecho que marca la hidalguía musical de Haila y de muchos artistas cubanos de este lado, y que consiste en la ponderación de lo artístico, sin fanatismos políticos ni exacerbación de odios ni resentimientos. En tiempos de linchamientos absurdos, contar con una artista que asume sus acciones pasadas y presentes con total responsabilidad, es una suerte. Haila no reniega de su carrera ni echa por la borda tanto esfuerzo y consagración propias, sino que tiende puentes y trae en su corazón un olivo de paz: como artista y como cubana nunca ha fustigado en sus conciertos a ningún sistema político o ha discriminado a ninguna comunidad, o profesado improperios contra quienes puedan pensar diferente. Por eso, es lamentable el fanatismo oscuro de quienes desean manchar su obra musical, y no le perdonan su beso y su canto a Fidel. Paradójicamente quienes dicen vivir en democracia y libertad coartan esa libre expresión de los que, según ellos, vivimos oprimidos.

Camina tranquila, Haila, segura, con libertad. Eres música y pasión, eres rumba, tambor, canción, clave, bolero y más.