Política

Tres semanas cruciales

Nuevos Vecinos, Madrid, España
'Tu cara me suena' y 'Masterchef Junior' se reparten por igual el liderazgo en la noche del viernes

Es verdad que en muchas listas incluyen a las mismas personas que condujeron al Legislativo al descrédito y la disolución, sumándoles otras bastante impresentables. Sus partidos han querido presentar unos postulantes que no despiertan ningún entusiasmo, que hacen pensar que un verdadero cambio es imposible y que todo será más de lo mismo

Los peruanos salimos de las fiestas de fin de año para encontrarnos con unas elecciones parlamentarias que están a la vuelta de la esquina. En solo tres semanas tendremos que renovar el Congreso que Martín Vizcarra disolvió constitucionalmente el 30 de setiembre. ¿Calentará por fin la campaña?

Al Perú no le queda más remedio. Luego del turbulento 2019, un mal Congreso sería letal: le quitaría más legitimidad a nuestro sistema democrático y podría empujar al país a buscar una solución fuera de él, siguiendo ejemplos como Chile.

Es verdad que en muchas listas incluyen a las mismas personas que condujeron al Legislativo al descrédito y la disolución, sumándoles otras bastante impresentables. Sus partidos han querido presentar unos postulantes que no despiertan ningún entusiasmo, que hacen pensar que un verdadero cambio es imposible y que todo será más de lo mismo.

Los mueve el deseo de recuperar parte del poder perdido para seguir comportándose como hasta ahora, obstaculizando al gobierno y a la justicia. En su desesperación por paralizar las investigaciones por corrupción que los tienen arrinconados, son capaces de cometer cualquier imprudencia.

Los partidos que no están embarrados por la corrupción deberían entender que esta actuación juega a su favor. Al apostar por los rostros más rechazados de nuestra política, partidos como Fuerza Popular, el Apra o Solidaridad Nacional les dejan la cancha libre para hacerse con el discurso de la renovación y la lucha contra la corrupción. Por lo que se está viendo, en lugar de aprovechar esta ventaja, han apostado por campañas timoratas, escasas de ideas y liderazgo.

Se equivocan si lo hacen porque creen que este Congreso tendrá una duración tan breve y limitada que no vale la pena pelear por él. Primero porque, con tantas reformas urgentes embalsadas por su predecesor, la agenda legislativa no será menor. Segundo porque, viniendo de donde venimos, su desempeño tendrá un poderoso valor simbólico, contribuyendo a perfilar las candidaturas del 2021.

Finalmente, hay que hacer un llamado a esa enorme mayoría de ciudadanos que tanto celebró el cierre del Congreso. El ejercicio de ese derecho viene aparejado con el deber de comprometerse con la campaña, informarse sobre los mejores candidatos y votar a conciencia, contribuyendo a la solución de los problemas del país.