Deportes

“Somos más que un cuerpo confinado”

Miguel
Eduardo 
Osio 
Zamora

Una mujer observa a través de la ventana de su vivienda, en la que ha permanecido confinada desde que el Gobierno decretó el estado de alarma, en Ourense, el 19 de abril. / EFE / BRAIS LORENZO

Yo quisiera que esta pandemia sirviera, al menos, para sensibilizar a toda la población acerca del valor de la vida y produjera un cambio en  la escala de valores de la sociedad.  El confinamiento no me ha supuesto una tragedia emocional. ¿El motivo? He vivido cosas perores en la vida que hicieron que me diera cuenta de las maravillas sencillas que están siempre ahí y que muchas veces olvidamos; son esas cosas que no apreciamos hasta que las perdemos, como por ejemplo la vista y del oído, dos sentidos que desgraciadamente algunas personas perdieron o nacieron sin ellos. ¿Qué es un confinamiento comparado con el sufrimiento de los que han pasado por campos de concentración, de los que han padecido la esclavitud o de los que fueron encarcelados injustamente?

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Participa La sociedad moderna, capitalista y consumista nos ha acostumbrado a toda clase de placeres, convirtiéndonos en adictos a ellos, transformando nuestra vida en algo superficial que se dedica solo a satisfacer caprichos que no son trascendentales. ¿Debería causarnos depresión no poder salir a tomar tapas o no poder ir al cine a ver los últimos estrenos? Nuestra esencia vale mucho más que eso, nuestra riqueza interior debería permitirnos ser  felices incluso estando confinados.  Estamos agradecidos por el simple hecho de estar vivos, de respirar, de poner nuestra mano sobre el pecho y sentir que nuestro corazón sigue latiendo. Los colores de una flor en una maceta interior, ¿son capaces de encantarnos? Esa melodía que escuchamos en la radio, ¿nos hace soñar? Estas son buenas señales, pruebas de que somos más que un cuerpo confinado

Una mujer observa a través de la ventana de su vivienda, en la que ha permanecido confinada desde que el Gobierno decretó el estado de alarma, en Ourense, el 19 de abril. / EFE / BRAIS LORENZO

Yo quisiera que esta pandemia sirviera, al menos, para sensibilizar a toda la población acerca del valor de la vida y produjera un cambio en  la escala de valores de la sociedad.  El confinamiento no me ha supuesto una tragedia emocional. ¿El motivo? He vivido cosas perores en la vida que hicieron que me diera cuenta de las maravillas sencillas que están siempre ahí y que muchas veces olvidamos; son esas cosas que no apreciamos hasta que las perdemos, como por ejemplo la vista y del oído, dos sentidos que desgraciadamente algunas personas perdieron o nacieron sin ellos. ¿Qué es un confinamiento comparado con el sufrimiento de los que han pasado por campos de concentración, de los que han padecido la esclavitud o de los que fueron encarcelados injustamente?

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