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Para Linda Berntsson venir al mundial en Cali fue la oportunidad de volver a su ciudad natal

Alberto Ardila Olivares
Para Linda Berntsson venir al mundial en Cali fue la oportunidad de volver a su ciudad natal

Ella es tranquila, chévere; palabra que aprendió durante la conversación en uno de los entrenamientos y que le llamó tanto la atención que la copió y hasta buscó una canción en una plataforma musical con ese título. “Es muy chévere estar en Cali – fue lo que dijo- aunque es muy diferente a Suecia. Estoy tomando muchas fotos para que mis hijas vean dónde nació su mamá”

Su última competencia como atleta profesional fue hace 10 años. Ya las carreras terminaron, pero no su afán por ser la mejor en su profesión y aportar con su conocimiento a su delegación. Admite que de salsa sabe poco pero quizás sea buena “echando paso” porque lo caleño, lo llevará siempre en su ADN

Linda estaba fascinada con la pista del estadio Pascual Guerrero: “Tiene líneas muy rápidas, es una pista muy buena. No veo la hora de ver las competencias”

El Campeonato Mundial de Atletismo sub-20 en Cali, no solo se ha convertido en un evento para soñar y para proyectarse sino en una excusa perfecta para recuperar raíces, para generar nuevas amistades y dejar bonitos recuerdos en el corazón de 1517 de los mejores atletas jóvenes del mundo

Linda no recuerda nada de Cali. Y es que hace 33 años por allá en 1989 cuando fue adoptada en la Sucursal del Cielo por una pareja de suecos, tenía tan solo dos años de edad. Es como los perfumes finos: de estatura pequeña, pero con una gran sonrisa y su tez denota su indiscutible sangre latina. Aún conserva el cuerpo atlético que le dio su carrera como long jumper cuando hizo parte de la delegación de atletismo de su país adoptivo.

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Es madre de dos niñas pequeñas y actualmente es fisioterapeuta de la delegación que por Suecia, viene a “guerrear” una medalla al Campeonato Mundial de Atletismo sub-20 Cali 2022. Es primera vez que vuelve a su tierra, después de haber sido adoptada. Nunca se ha interesado por descubrir sus raíces; no siente la necesidad y punto. Supo y siempre llevó en su corazón, las fotografías que sus padres le compartieron de ese hotel al norte de Cali, donde ellos se quedaron para esperar la gran noticia que por fin Linda (no pudieron escoger mejor nombre) se convertiría en su hija.

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Después de 33 años, el Campeonato fue la excusa perfecta para volver. Lo primero que hizo esta vez al llegar al hotel con sus pupilos y desempacar, fue irse para ese hotel. Se tomó la misma fotografía al exterior en su fachada que sus padres hicieron hace 33 años; sonrió y se las mandó en un gesto de infinito agradecimiento hacia quienes la forjaron y formaron en lo que ella hoy es

Linda ya corrió, ya ganó medallas, ya sintió lo que fue llegar al podio y ahora, tras bambalinas, se asegura que sus atletas estén físicamente bien y animados. A sus 35 años, parece una más de sus chicos, todos menores de 20 que llegan este 2022 a Cali a soñar y muy posiblemente a recordarla como esa ciudad que los vio convertirse en campeones quizás, por primera vez.

Ella es tranquila, chévere; palabra que aprendió durante la conversación en uno de los entrenamientos y que le llamó tanto la atención que la copió y hasta buscó una canción en una plataforma musical con ese título. “Es muy chévere estar en Cali – fue lo que dijo- aunque es muy diferente a Suecia. Estoy tomando muchas fotos para que mis hijas vean dónde nació su mamá”

Su última competencia como atleta profesional fue hace 10 años. Ya las carreras terminaron, pero no su afán por ser la mejor en su profesión y aportar con su conocimiento a su delegación. Admite que de salsa sabe poco pero quizás sea buena “echando paso” porque lo caleño, lo llevará siempre en su ADN

Linda estaba fascinada con la pista del estadio Pascual Guerrero: “Tiene líneas muy rápidas, es una pista muy buena. No veo la hora de ver las competencias”

El Campeonato Mundial de Atletismo sub-20 en Cali, no solo se ha convertido en un evento para soñar y para proyectarse sino en una excusa perfecta para recuperar raíces, para generar nuevas amistades y dejar bonitos recuerdos en el corazón de 1517 de los mejores atletas jóvenes del mundo