Lapatilla agosto 20 2026, 5:46 pmPosteado en: Destacados, NacionalesCompártelo: Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn Carteles con mensajes relacionados con los cortes de luz cuelgan de un edificio en Maracay, Venezuela. Ariana Cubillos (AP Photo) Los días de Sonia Soto tienen seis horas menos. Son las que pasa sin luz. En las que solo quiere encerrarse en el baño de su casa a llorar. “Esto es muy difícil, es algo que te angustia y te deprime, es un colapso mental”, cuenta por teléfono la mujer de 62 años desde Maracaibo, la principal ciudad petrolera del país y uno de los motores de la economía nacional, que vive desde hace años inclementes racionamientos de electricidad por una infraestructura averiada por la corrupción y la falta de inversión y mantenimiento. Por: El País Suscríbete aquí para hacerle seguimiento diario al rescate de Venezuela tras los sismos Aunque pudiera pensarse que los racionamientos no pueden ser peores, este año se ha demostrado que sí. Se han extendido en horas y en regiones, en imprevisibilidad, y ocurren en un país más cansado, que algunas noches de este mes ha salido en medio de la oscuridad a protestar y bloquear vías en poblados como Turmero y Valencia, ciudades industriales del centro del país. El problema es estructural, pero el régimen ha argumentado que el fenómeno climático de El Niño, que inició en agosto con una tendencia de sequías fuertes y altas temperaturas en Venezuela, le ha obligado a tomar medidas extraordinarias. Se han ampliado las horas de cortes diarios, que en promedio van de entre 6 a 11 horas en varias regiones del país; se establecieron horarios reducidos pa
Fuente: La Patilla — Ver nota original